Posteado por: barcoilusion | 10/10/2011

COREA DEL SUR

UNOS DÍAS EN SEOUL

De regreso a Fiji donde tenemos el barco quisimos pasar unos días en Seúl (Seoul) ya que prometía por muchas razones, y no nos equivocamos. Aqui hay un pequeño relato y fotos de este paseo.

Como nos había parecido buena idea la de quedarnos unos días en Corea del Sur, combinamos un hotel en la parte del los mercados en el barrio de YEONGI-DONG, donde pensábamos que podíamos palpar un poco el ritmo de vida de los coreanos de a pié, no los de la zona rica ni turística. Elegimos ese sitio porque vimos por Internet que en esas callejuelas hay pequeños negocios, restaurantes y gente de trabajo.

Total que decidimos partir desde el aeropuerto de Incheon en tren y después en metro hasta el lugar. Ya teníamos las combinaciones incluso mapas con el camino que teníamos que recorrer, previendo que mucha gente no hablaría Inglés y las señalizaciones serían complicadas. En la oficina de información del aeropuerto nos pidieron la dirección del hotel y hablaron por teléfono para coordinar la arribada mejor posible. Con un sencillo esquema nos detallaron con pelos y señales y escrito en inglés y coreano las estaciones y números de metro. La verdad es que uno con antelación ve las cosas mas complicadas que los que son en realidad, y asi fue allí. Las indicaciones están clarísimas y aparte de eso la gente cuando nos ve dudar, nos ayudó tanto con indicaciones como con los bolsos, siempre sonriendo como lo saben hacer los asiáticos. El tren duró unos 45 minutos hasta el centro, y allí caminamos hasta la estación de metro, todo muy bien indicado. Siempre había alguien dispuesto a ayudarnos, hasta nos sacaban los billetes de metro ya que entrabamos en zona netamente coreana y sólo lo mas importante estaba en inglés. Contamos 4 paradas hasta donde teníamos que bajar y por supuesto unas señoras nos ayudaban con los bolsos hasta los ascensores a la superficie. Aparecimos en una avenida donde circulaban miles de coches y motos, tiendas de todo tipo y gentes que iban y venían, salimos para otro lado pero en seguida nos pusieron en la ruta verdadera. El hotelito estaba cerca y nos atendieron cordialmente, pero no podíamos entrar a la habitación hasta las 3 de la tarde, eran las 10 de la mañana. Dejamos los bolsos y salimos a dar un paseo mapa en mano.

De entrada nos pareció una pasada, todo diferente a lo conocido y absolutamente escrito en coreano. Fuimos a recorrer unos mercados que allí están por rubros. El primero que vimos era de pescados secos, no nos podíamos hacer de la idea de lo que estábamos viendo. Toneladas y toneladas de pescaditos desde diminutos a grandes, de diferentes colores, calamares, pulpos, algas, corales, y cantidad de cosas desconocidas para nosotros.

Todos los mercados tienen una zona de comida(aparte de que en todas las calles también los hay) y quisimos probar algo típico. La verdad es que casi toda la comida es diferente a la occidental y ante la imposibilidad de saber a ciencia cierta de lo que se trataba, deducíamos y elegí algo que vi servir a unos señores. Era como una sopa fría extraña y algunas verduras también extrañas con unos noddles extraños, no sabía a nada. La bebida era como agua con unas gotas de café, también extraño. Después pasamos por otros sitios donde hacían unas tortitas y dejaban probar. Eso nos gustó y nos condujeron a un pequeño restaurante donde pedimos eso, En Corea la comida siempre se compone de varios platos, y aquí nos trajeron unos platitos con cebollas crudas en una salsa como de soja, lo que pedimos y el kimchi que es col fermentada con salsa roja picante, omnipresente en todas las comidas. También pedimos una botella de vino de arroz llamada Makgeolli. Es de color blancuzco y hay que batir la botella antes de servir. Esto estuvo bueno por unos 7000 Won (unos 4 Euros). Unos señores de la mesa de al lado nos sonreían y nos decían cosas que no entendíamos.

Después fuimos por otros mercados enormes de ropas y telas, el Dongdaemun Market, el Gwanglang Market, el Bongsan Market cada uno con una especialidad y pequeños sitios para comer, descubriendo sabores diferentes.

A las 3 de la tarde estuvimos en el hotel donde nada mas darnos una ducha y cambiarnos de ropa salimos hacia otro lado. Tiramos por la avenida Jongno hacia la zona céntrica donde había artesanías y otro tipo de actividades en plan turístico. En seguida nos encontramos con un templo precioso, el Tapgol y al recorrer un poco oímos música al otro lado de la calle. Vimos que se estaba preparando un evento para la tarde. Eso era en la misma entrada de la calle Insadong, la calle mas turística de esa zona, y si era turística, miles de turistas no solamente coreanos y creemos que la mayoría japoneses y chinos pero también de Malasia y otros lugares asiáticos.

La calle Insadonggil no en muy larga y está centralizado todo lo que es para el turista, desde lo baratillo a artículos refinados y caros, hay carritos de comida y restaurantes finos, pasando por los típicos en plan clásico, con el patio interior y mesita bajas donde hay que sentarse en cuclillas. Nosotros con los pies hinchados por el viaje y las caminatas ni pensamos en esa alternativa, pero después cuando quisimos ir no tuvimos tiempo ya que a partir de ese momento tuvimos tal actividad que siempre nos perdíamos algo por ver otra cosa. Nos empezamos a dar cuenta que con 5 días no teníamos ni para empezar.

Al regresar al sitio de los eventos ya había comenzado y había un grupo hindú en pleno apogeo que después de varias interpretaciones terminaron con danzas. Luego hubo un grupo local de música fusión que tocaban unas melodías muy dulces con instrumentos antiguos, realmente emotivo. Después vinieron los discursos de las autoridades y al no enterarnos de que se trataba nos fuimos a dar una vuelta hasta que acabase. Muy cerca está el centro financiero con rascacielos super modernos al lado de templos y palacios muy bien restaurados. Ese contraste lo veríamos en toda esa zona del Downtown (que es donde estuvimos).Hay un río que en una parte es subterráneo pero en la parte visible tiene parques y cascadas donde la gente pasea, al lado de los rascacielos.

 Caminamos hacia donde hay uno de los palacios mas importantes de Seúl, el Gyeongbokgung, y pudimos ver uno de los cambios de guardia. Un espectáculo con la majestuosidad como el de las películas y no quisimos visitarlo porque según la guía se tardaba unas 3 horas y no nos daría tiempo.

Comimos turrón de calabaza y dulces de miel, nueces y almendras  y harina de maíz hecha en hebras, que lo hacen unos chicos espectáculo incluido. En la calle notamos que la mayoría de los coches no tenía mas de los 6 años, es todo nuevo y con tecnología que no la habíamos visto (tal vez la haya en las ciudades grandes, nosotros como siempre estamos en sitios pequeños o perdidos, no nos enteramos).

 Por ejemplo en Seúl se usa mucho el transporte tipo mensajeros y llevan GPS y Tom Tom en las motos y se contactan por teléfonos móviles, muchos sin agencias. El tráfico en la ciudad es fluido y muy organizado donde la gente es muy respetuosa incluyendo a los peatones. No se les ocurre cruzar por donde no deben. Las motos pueden circular por las aceras.

Al regresar a Insadonggil probamos unas tortitas rellenas con dulce y canela, riquísimas. Encontramos que había degustación de comidas y bebidas, gratis, por supuesto que probamos cuanto quisimos, incluido el Makgeolli (vino de arroz) de distintas marcas y embotellado en botellas de plástico, como la fanta. Había tantos bocados ricos servidos por chicas encantadoras que daba pena irse.. Se nos hizo de noche y el evento musical ya había terminado, dando paso a músicos espontáneos que tocaban jazz. Regresamos al hotel hechos polvo pero no nos perdimos la zona donde se reúne la juventud a comer en restaurantes y carritos.

En el hotel planificamos la actividad del día siguiente que se trataría de paseos, comidas extrañas, centros y calles comerciales, ir a la zona donde venden cámaras de fotos y hay mas templos y palacios aparte de parques.

Menos mal que nos tocaron días estupendos y una semana con espectáculos por todas partes ya que había tanto que ver y a todas horas que no daba tiempo ya que hasta se superponían las actividades y no podíamos estar en todos los sitios que queríamos. A veces íbamos a un lugar y en el camino nos encontrábamos con otro evento como fue al regresar del Namdaemun Market donde venden ropa y cámaras de fotos. En la Plaza Seoul vemos un enorme escenario y puestos con carpas haciendo un semicírculo. Era un festival Coreano-Japonés y suponemos que era algo asi como de confraternidad. En el escenario actuaban grupos de tambores japoneses interpretados por chicas, después suponemos que eran cantantes de algo asi como Operación Triunfo ya que al oír los nombres por los altavoces todo el mundo corrió a verlos, incluídos fotógrafos y cámaras de TV. Allí vimos la seguridad que había incluso en una ciudad de 10 millones de habitantes que con los de los alrededores suman 24 millones. La gente para reservar los asientos frente al escenario dejaba los bolsos y chaquetas y se marchaba donde estaban repartiendo golosinas, bebidas y folletos, sombreritos y cosas de los festivales, todo gratis. Después de ver geishas, otros grupos y unos curiosos payasos coreanos tocando los tambores, queríamos ir a un templo budista y a otro palacio, pero enfrente sonaban los tambores (esos si que eran enormes) y había otro cambio de guardia en la puerta de otro pequeño palacio. Alli fuimos y después de ver aquello seguimos por una gran avenida en dirección al Palacio Gyeongbokgung.

 A dos calles vimos una gran estatua en el centro de la avenida, la del almirante Yi Sun-Sin, que había defendido corea de uno de los tantos ataques por parte de los japoneses. En la parte del subsuelo está el Centro Cultural Saejong, un sitio donde aparte de explicar un poco historia antigua, objetos antiguos explicado en varios idiomas incluido el español, hay barcos antiguos en tamaño real, obsequian regalitos y que mas se puede pedir. Finalmente encaramos la visita al dichoso Palacio donde por segunda vez llegamos tarde para hacer un recorrido total. Decidimos ir a comer a un restaurante que le habíamos echado el ojo.

En Seoul (y suponemos que en el resto del país) hay un tipo de restaurantes que en la misma mesa tienen un fogón y según lo que uno pida las camareras traen todos los utensilios y lo preparan allí mismo. Te dan un pequeño delantal tipo babero y como siempre ponen platitos con varias comidas aparte de la principal. En una especie de paellera sofríen cebolla, ajos cebolletas y otras verduras y después el arroz que habíamos pedido, revolviéndolo con maestría, después el queso y especias, tuvimos que seguir domando los palitos ya que en ningún lado hay tenedores, sólo una cuchara para servir y beber los caldos. Muy bueno todo, la cerveza igual que la de cualquier lado. Fuimos a tomar un postre en la calle.

Total y para no aburrir andábamos del tingo al tango, regresábamos al hotel a ducharnos y salíamos a pasear y a cenar en otros sitios. Los carritos de comida que hay en la calle son una pasada, limpios y gran cantidad de especialidades. En Internet habíamos visto que había unas salchichas clavadas con un palo y estaban recubiertas de patatas fritas, también unos helados cono de unos 30 centímetros, turrones, pasteles, costillas asadas, carne de cerdo adobada, tortitas de verdura, rollitos envueltos en algas tipo sushi, y un largo etc. que no nos iba a dar tiempo a probar ya que también comíamos cosas al pasar por los carritos.

Hay un barrio muy moderno y allí fue donde vimos a unos cuantos turistas de raza blanca y en todos esos días nos cruzamos con dos o tres nada mas. El barrio de Myeong-dong es lo mas parecido a Ibiza, allí están las tiendas y zapaterías de moda, bares de copas y restaurantes con terrazas. Miles de personas para arriba y abajo, comprando, comiendo y bebiendo, música y pachanga. Salimos un poco aturdidos hacia un sitio mas tranquilo donde la gente paseaba en coches tirados por caballos, iluminados con colores brillantes, a la orilla del río aquel de las cascadas, la ciudad de noche resplandecía con las luces de los rascacielos, y las enormes pantallas de publicidad.

La visita al palacio Gyeongbokgung fue cosa de unas 4 horas, pues es muy extenso y lleno de recovecos. Puede que nos hayamos saltado partes de el al liarnos distraidamente.

También visitamos un barrio clásico y antiguo con casas típicas coreanas como estas.

Día tras día no dejábamos de sorprendernos ante lo que se nos aparecía. A pesar de ser una ciudad enorme y miles de gente, siempre estaba limpia, de día y de noche, el tránsito ordenado y la gente tan respetuosa que nos daba pena no poder comprendernos, sobre todo ellos que se interesaban por saber de donde éramos y no había manera de contar mas de dos o tres palabras.

La última noche quisimos comer en un restaurante que estaba al frente del hotel, eminentemente para gente local. El sitio estaba dividido en dos, una parte, sin zapatos, para los que se sientan de cuclillas y hay unas mesas muy bajitas, y la otra parte sillas y mesas normales donde fuimos nosotros. Pedimos dos de los platos típicos coreanos, el Bibimbap y el Galbi. Muy rico todo y esta vez los palillos funcionaron mejor, aunque los delantales nos protegían por las dudas.

Nos fuimos a la mañana siguiente con mucha pena, la señora del hotel nos obsequió un jabón muy aromático y los consiguiente ¡Ansiooo, Kamsamidam! Y las agachadas de cabeza.

El viaje de regreso fue bordado, ya conocíamos los ascensores y como poner el dinero en las máquinas para sacar los billetes, fuimos directamente de un sitio a otro hasta la terminal del aeropuerto. Allí conocimos la nueva terminal muy moderna y donde empezará a funcionar el nuevo tren con la tecnología esta que van sin ruedas, con sistema magnético. Allí también funciona en plan gratuito mensajes por Internet, con fotos y muy sencillo, nos obsequiaron bolígrafos recordatorios aparte de explicarnos la nueva tecnología.

De vuelta en el aeropuerto, facturamos sin espera y nos dedicamos a pasear ya que dentro del mismo aeropuerto hay tantas actividades como en el centro de la ciudad y el tiempo se pasa volando.

Estuvimos en el centro turístico donde la vez anterior hicimos unos grabados y ahora nos regalaros unas pequeñas puertas réplicas de las coreanas tradicionales, presenciamos el desfile de los reyes (simulado) como antaño e hicimos la última comida en un restaurante coreano. Esta vez regado con vino de arroz, enlatado.

Total que fue una pasada de viaje, pocos días pero aprovechados al máximo y nos quedamos con la pena de no haber podido recorrer las tanto Seúl como el interior donde suponemos que los pueblitos deben ser una pasada. Todo muy bonito y arregladito de precio, el trato al turista es exelente. Y eso que no hicimos caso a la de la agencia de viajes que decía que no valía la pena ir y a otro español que trabaja en Korea Air que comentaba que con 2 días era suficiente para visitar Seoul.

Aniooo, Gamsamidam…


Responses

  1. Hola!! Soy vuestra sobrina Claudia! Les escribía para saber como estabais este invierno, espero que se lo estén pasando muy bien con vuestro velero.
    ¿Este verano vais a ir a algún sitio?¿Me podría ir con ustedes unos días?
    Un beso grande a los dos! Espero verles pronto.


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